Entrevista al Dr. Bartolomé Lloret: «Muchos varones padecerán andropausia en el futuro»

Esta semana en Mas Que Salud hablamos de la andropausia con el Dr. Bartolomé Lloret, Urólogo y Director del Centro de Salud para el Hombre en el Hospital Vithas Internacional Medimar.

El Dr. Lloret desde su experiencia como urólogo nos aclara las dudas sobre la andropausia, o el equivalente masculino de la menopausia.

Doctor Lloret, ¿existe verdaderamente la menopausia masculina?

Esta pregunta nos la hacíamos los urólogos cuando asistíamos en la consulta a pacientes que  presentaban una sintomatología similar a la de las mujeres en la época de la menopausia: cansancio injustificado, perdida de la libido (deseo sexual), falta de memoria, depresión, disfunción eréctil, etc. Estos síntomas no estaban justificados por ninguna enfermedad. Se hacían todo tipo de análisis y exploraciones complejas pero la conclusión siempre era la misma: no encontrábamos ningún fallo en el organismo, a excepción, en algunos casos, de unos niveles hormonales (en este caso testosterona) por debajo de los límites normales.

¿Cómo afecta la menopausia masculina al organismo?

Así como la menopausia femenina se identifica claramente, no sólo por los síntomas que presenta la mujer, sino también por las alteraciones hormonales que pueden ser perfectamente determinadas en el laboratorio, la masculina, que podríamos definirla como el descenso de los niveles de testosterona que ocurren de forma progresiva en el varón a lo largo de su vida, no es tan fácilmente detectable. De hecho, algunos científicos todavía dudan si realmente llega a producirse.

En la consulta de urología-andrología son muchos los pacientes que nos llegaban presentando problemas de disfunción eréctil, falta de atención, dolores musculares, etc. En estos pacientes, incluso después de realizar un estudio físico y analítico en profundidad, no llegábamos a encontrar la causa del problema. Hace unos años nos dimos cuenta de que muchos de estos pacientes tenían un descenso de los niveles de testosterona y que, cuando los tratábamos con esta hormona, su estado general mejoraba espectacularmente.

Quiere esto decir que, aunque no se puede generalizar pensando que la menopausia masculina es una alteración hormonal que va a suceder a todos los varones, es muy cierto que muchos de nosotros padeceremos los síntomas típicos del déficit androgénico, también llamado andropausia.

¿Qué es la testosterona?

Es una hormona que se produce, fundamentalmente, en los testículos y las glándulas suprarrenales, aunque también en las mujeres se produce una pequeña cantidad en los ovarios. 

¿Cuál es su función?

Actúa directamente sobre los tejidos que van a formar los órganos masculinos, como son los testículos y el pene, estimulando y regulando su desarrollo, creando los caracteres sexuales primarios. También da lugar a los caracteres sexuales secundarios que identifican al varón: aumento de la masa muscular, distribución específica del vello y grasa corporal, voz más grave,etc.

En determinados tejidos, como el cerebral o el hepático puede ser transformada en otras sustancias imprescindibles para mantener ciertas funciones como pueden ser la atención, la memoria o la habilidad espacial. Es imprescindible, también, para la maduración ósea, siendo la principal causa de osteoporosis en el varón.Y son muchas más las funciones que realiza la testosterona, de ahí la importancia de controlar sus niveles y mantenerlos estabilizados.

¿Cómo se detecta?

El diagnóstico es sencillo, una simple determinación analítica de sangre es suficiente para saber si los niveles hormonales han disminuido.

¿Cuál es el tratamiento más recomendado?

Indiscutiblemente, el tratamiento ideal es la restitución de los niveles normales de testosterona, lo cual se consigue administrando vía externa esta hormona. Podemos conseguirla en forma de parches o bien en forma de inyecciones.

Como verán, siempre estamos hablando de reponer los niveles perdidos, es decir, volver a la normalidad fisiológica. Pero, un mal uso en el tratamiento, una sobredosificación, si puede conllevar efectos secundarios indeseables. El ejemplo más claro lo tendríamos en el dopaje y la utilización de fármacos anabolizantes para conseguir temporalmente mejorar el rendimiento físico.

¿Guarda relación con el cáncer de próstata?

Hasta hace muy poco tiempo se pensaba que la administración de testosterona podría suponer la activación o aparición de un cáncer de próstata. Hoy sabemos que la correcta utilización de esta hormona no incrementa el riesgo de cáncer, aunque, indiscutiblemente, no debemos utilizarla en pacientes que ya lo padecen.

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